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Orcrom colabora en el descubrimiento de una necrópolis ibérica de 2.400 años de antigüedad en Córdoba

Hoy nos enorgullece compartir con todos vosotros la entrevista realizada por la publicación“Eix Diari” a nuestro gerente, Jesús Condom, a raíz de la colaboración de Orcrom y de nuestros detectores de metales en el descubrimiento de una necrópolis ibérica de 2.400 años de antigüedad en Córdoba.

Jesús fue uno de los participantes en el proyecto de localización de la necrópolis ibérica del yacimiento arqueológico del Cerro de la Cruz en el pueblo de Almedinilla, en Córdoba. La localización exacta de la necrópolis ha sido posible gracias a la colaboración entre detectoristas voluntarios y arqueólogos.

¿Cómo decidieron ir a excavar a Córdoba?

Hace unos 150 años, Luís Maraver y Alfaro, arqueólogo cordobés, excavó toda la zona, a raíz de informaciones facilitadas por la maestra de escuela de Almendinilla, que había visto cómo sus vecinos desenterraban jarras antiguas, espadas, etc. En total, descubrió unas 250 tumbas y depósitos de ofrendas y, entonces, repartió los hallazgos entre todos los museos de Europa, sin embargo, debido a la falta metodología rigurosa en la época, dejó sin referenciar la localización exacta de todo aquello. Más adelante, los considerados padres de la arqueología íbera, P. Paris y A. Engels, continuaron las prospecciones en el Cerro de la Cruz, sin lograr encontrar el emplazamiento de la necrópolis. Ahora, un equipo de arqueólogos liderados por Ignacio Muñiz, estudiando la ubicación de los restos de cerámica esparcida por la zona y con fotografías aéreas y otras técnicas de investigación, presuponer que la necrópolis ─el cementerio─ podría situarse en un colina frente al poblado. Hace un mes y medio, junto con los compañeros de la «Asociación Española para la defensa de la detección metálica», F.J. Matas y José L. Fernández, con nuestros detectores de metales, ya sobre el terreno, empezamos a encontrar posibles metales susceptibles de ser espadas, lanzas, braseros de bronce … tesoros de gran valor histórico.

¿Qué encontraron?

Examinamos la zona en dos fases: en la primera encontramos 2 tumbas, un depósito funerario y numerosos objetos de la época; tras pedir los permisos correspondientes, al cabo de un mes, localizamos 3 tumbas, 2 depósitos de ofrendas y muchos más objetos. Cuando detectábamos algo, si al desenterrar empezábamos a sospechar que era susceptible de ser una pieza arqueológica importante, avisábamos a los arqueólogos y ellos hacían una excavación adecuada para poder desenterrar todos los objetos (urnas con cenizas funerarias, platos de cerámica, armas, etc. ), preservando toda la información. Hemos encontrado falcatas (las famosas espadas ibéricas), jabalinas de hierro, puñales, espadas cortas, braseros de bronce, lanzas, todo datado aproximadamente del año 200 antes de Cristo.

¿Había participado otras veces en encuentros arqueológicos?

Sí, hemos participado en varios proyectos. Además de Córdoba, en Zaragoza, Valencia, aquí en Pontons … Hay arqueólogos y facultades de arqueología que nos compran los equipos, pero otros prefieren, por rentabilidad económica y rigor profesional, pedirnos colaboración en su proyecto. Nosotros en poco tiempo miramos mucho terreno de forma exhaustiva y los arqueólogos quedan satisfechos sabiendo que se ha hecho un buen trabajo. Es una tarea voluntaria, porque nos gusta colaborar con este tema, y ​​los arqueólogos, a menudo, se hacen cargo de los gastos de transporte, dietas, o pernoctaciones si es necesario.

¿Qué significa para la empresa el encuentro arqueológica de Córdoba?

Para nosotros es todo un prestigio poder demostrar que el uso de los detectores de metales tiene aspectos positivos para la sociedad. Desde poder encontrar objetos perdidos (anillos, medallas, etc.) hasta poder participar en estas excavaciones. Es gratificante. Además, nos publicita para futuras colaboraciones con otros proyectos. Y sobre todo ha sido muy importante por la eficiencia demostrada cuando colaboran detectoristas y arqueólogos, dos mundos generalmente enfrentados. Los arqueólogos a menudo acusan a los detectoaficionados de dañar la información contenida en el contexto de extraer el hallazgo y por el mal uso de los detectores de metales por parte de expoliadores. Los detectores son herramientas, como podría ser una pala o una linterna, no son ni buenos ni malos, depende del uso que se les dé. Además, también sería necesario que se elaborara una regulación justa y realista sobre el uso de los detectores de metales.

Y para la sociedad, ¿qué significa el hallazgo?

Poder dar la situación exacta de una de las necrópolis ibéricas más importantes de la península ha sido un hallazgo muy significativo, sobre todo para documentar la historia del pueblo y de la zona, y para entender mejor la cultura ibérica y la resistencia que los íberos presentaron a la invasión romana. Son piezas de mucha calidad y muy bien conservadas. Además, se puede relacionar, por la datación y la proximidad, con el hallazgo que se hizo el año pasado en la zona, donde también participaron nuestros compañeros, de un impresionante carro ibérico, que fue declarado por National Geographic como uno de los diez descubrimientos más destacados del mundo de 2018.

Aquí podéis leer la entrevista original publicada en “Eix Diari”

 

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